Tirado en una calle angosta, con la cerveza como amiga, así eran los dias de Tomas, recordando lo bueno y lo malo de su vida, ya su corazón se quería ir de ese cuerpo que nunca le dejó voz ni voto en las decisiones de su historia.
El alcohol recorre sus venas llenas de amargura, dejando gusto dulce pero luego de que el hígado haga su trabajo, vuelve la amargura, de nuevo a recorrer las calles en busca de comida, ni siquiera la luna estaba presente en esas noches, todo era oscuro en su vida ahora, el amor murió, su corazón de a poco se despedazaba, mientras que la cabeza seguía bombardeándolo con recuerdos y ponía en jaque una y otra vez su vida.
Esperanza había quedado como una foto en una repisa, ahí sola sin decir nada, reflejando un pasado que ya no va a poder ser mas presente ni futuro.
La partida contra la vida estaba perdida, aunque el quiso ir por un triunfo en su historia, se enfrentó en una plaza contra la soledad, luego de horas de lucha, el rey blanco de Tomás cayó y todo su cuerpo se lanzó al vacío, aunque siempre va a quedar su alma atada a aquel recuerdo del que alguna vez tubo un amor y alcanzó la felicidad…
(La cabeza una vez mas destrozando al corazón hizo que otra persona perdiera su vida,
Esperanza se enteró de la noticia 2 años después, le molestó y lloró durante meses, aunque ella ya estaba con otro amor disfrutando de su nueva vida, dejando atrás los recuerdos con Tomás y su particular forma de ser, ella una vez lo definió como una persona que iba para adelante, muy compulsiva sin medir consecuencias y así fue…
Una reflexión final, pensar 2 o 3 veces las cosas, plantear una estrategia para enfrentar a la vida, mover bien las piezas y darle jaque mate a la soledad, ese enemigo silencioso que siempre está al asecho de nuestros errores…